La geografía de las elecciones internas para la secretaría general del partido se va definiendo y también la posición que detentan fundamentalmente en función de las biografías que se denuncian en las fotografías publicadas en los últimos días. Para empezar no es de extrañar la cobertura de los medios de comunicación derechistas que sienten alivio y gozo con candidaturas como la de Jorge del Castillo, ya que están pagando las facturas de la publicidad entregadas a raudales y su evidente complicidad con sus intereses políticos que defienden desde sus páginas que trasuntan su desprecio y racismo contra los mas pobres en sus demandas tantas veces postergadas.En segundo lugar se pone de manifiesto el oportunismo, propio de los que confían en la mala memoria de los militantes, al proponer, de las miles de demandas partidarias, el 1% de ellas (las más tímidas) como “cada aprista un voto”, “no a la imposición de un secretario general”,etc., olvidándose olímpicamente de las demás. Se hace imperativo, por lo expuesto, una precisión en nombre de la inteligencia y de la moral aprista que ahora se encuentra en la coyuntura más álgida de la existencia del partido aprista.
La historia nos dice que este señor candidato manejó el partido directa e indirectamente en la década del fujimorismo sin presentar ninguna batalla loable y que luego fue elegido secretario general en un congreso con padrones amañados que nunca cuestionó y con la conocida maniobra de hacer las elecciones a las 6:00 de la mañana del día lunes, cuando las delegaciones de provincias ya se habían retirado a sus localidades de origen.Durante su gestión al frente del partido no alimentó en lo más mínimo la democracia interna que permitiera consolidar lo que hoy en día se propone en un aparente enfrentamiento al “oficialismo partidario” que representa Omar Quesada, al menos hasta este momento. Y lo expreso de esta manera, sin ambages, habida cuenta que como presidente del consejo de ministros hasta hace poco, arrastra el activo y el pasivo de una gestión de gobierno de espaldas al pueblo y al lado de los empresarios con los cuales se mostró como activo escudero y que para ahondar más auspició la alianza soterrada y nunca consultada con el fujimorismo corrompido y genocida. No existe, por lo tanto, ninguna diferencia entre uno y otro candidato, es decir que forman parte del mismo “rompecabezas” del continuismo. Más aún, su desconocimiento total de la doctrina, filosofía e historia del aprismo le resta autoridad moral para representar a los apristas consecuentes y alimenta, como es obvio, su temor a debatir públicamente sobre estos asuntos ante los militantes que detestan la demagogia y el oportunismo, explicable por su reciente inscripción después de la muerte de Haya de la Torre.
Y cuidado con los que aluden a la fraternidad mal concebida y la unidad que nunca practicaron por que lo único que hacen bien es coadyuvar a la forja de seres débiles e ignorantes ante la difícil realidad que hoy enfrentamos y que como ejemplo válido tenemos a los funcionarios y empleados públicos y los “hijitos de papá” que llenaron el club Huancayo, convocados por la prebenda o la sinecura que podrían perder.
Culmino esta nota ratificando mi desprecio y rechazo a los políticos que se hacen ricos en el poder y a los ricos que se hacen políticos para desde el poder aumentar sus riquezas ilimitadamente.
Lima,14 de Mayo del 2009.
Jesús Guzmán Gallardo
viernes, 15 de mayo de 2009
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