miércoles, 24 de diciembre de 2008

El papel de un gobernante

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Quienes conocimos a Víctor Raúl Haya de la Torre en vida sabemos como detestaba la exaltación de la vanidad humana , el exhibicionismo y la huachafería política, muy propios en nuestros pueblos subdesarrollados donde la ignorancia da pié al circo que los demagogos han usado frecuentemente cuando han querido aumentar su alicaída popularidad o en otras palabras: el rechazo de la ciudadanía. Nunca vimos al Jefe del partido recurriendo al baile, a la presencia en la pantalla boba alternando con humoristas o alternando con bataclanas. Los chilenos llaman a esa conducta con una frase lapidaria:”políticos faranduleros”, y que parece estar muy de moda en estos tiempos de gran ausencia docente.

Recuerdo, a propósito, las palabras de Manuel Gonzales Prada reclamando que la vida pública de un político debe ser la continuación de su vida privada y por lo tanto quienes desempeñan esa investidura de representar al pueblo deben hacerlo comunicando valores que contribuyan a su educación y no a su degradación como el hecho que paso a comentar; a despecho de quienes no tienen ni defienden otro interés que el propio.

Los diarios y la televisión de la derecha que monopolizan la información en el Perú informan que el presidente de la república presidirá una “teletón” a beneficio de los niños de un conocido hospital que expresa su dudosa mala situación económica despidiendo a 130 trabajadores con más de 20 o 30 años de servicio. Presenta para el efecto una conferencia de prensa en la, que utilizando un pasaje de los evangelios de la biblia, que más suena a tráfico religioso que a convicción personal, justifica la razón que le asiste para convocar a una movilización para ayudar a los niños que atiende dicho centro hospitalario y que entre otras cosas de mal gusto solicita a una ex-vedette que lo acompañe a bailar reeditando sus plumas y lentejuelas de otros tiempos, para la ocasión anunciada. Hecho que repitió en un programa de información dominical, pero esta vez bailando en el set con su conductora, cosa si bien es corriente observar en la pantalla chica, en el caso de un gobernante me pareció ridículo e impropio de alguien que ostenta tan elevada magistratura y sobre todo que prefirió dejar de asistir a la cumbre de los países latinoamericanos y del caribe convocada por el “Grupo de Río”, esta vez sin el consentimiento del imperio, para organizar el evento de marras , abdicando así de la vocación integracionista que en el caso de un aprista resulta aun más grave.

Si se trataba de a ayudar a la niñez desvalida, y con el poder que le confiere la nación, por que no destinó una partida presupuestal que financiada con la debida imposición tributaria a la gran minería fortalezca la atención que prestan no sólo ese hospital sino otros como el Hospital del Niño que lo necesitan con urgencia. Por que no ordenó, como suele gustarle, que el ministerio correspondiente presente un programa para resolver el trabajo de los niños que venden caramelos en la calle y que se exponen a los riesgos que ello conlleva, amen de renunciar a la escuela y a su niñez a pesar de todos los derechos que les asiste. Por que miles de niños tienen que trabajar en oficios de adultos, como en la primera revolución industrial, mientras se prefiere hacer lo que desdibuja y apena al intercambiar papeles como el de un mandatario por el de un conductor de programa televisivo, y como si fuera poco caer en la frivolidad y el sensualismo, que Haya de la Torre despreciaba, denigrando la majestad del cargo que le fue conferido por el pueblo barateándolo por unos puntos más en las encuestas.

Quiero terminar, levantando mi voz indignada y de condena sin tapujos, parafraseando al insigne jefe y maestro que nos enseño a reconocer y amar a los niños:”Y QUIEN EDUCA A LOS EDUCADORES”.

Jesús Guzmán Gallardo
20 de Diciembre del 2008.

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